El Oro Refractario: Desafíos y Soluciones Metalúrgicas para Maximizar su Recuperación
En el panorama actual de la minería aurífera, los depósitos de «oro fácil» (minerales oxidados de lixiviación rápida) son cada vez más escasos. Las operaciones mineras se ven forzadas a profundizar, encontrándose con zonas de sulfuros primarios donde la metalurgia cambia radicalmente.
Es una paradoja frustrante para muchos gerentes de planta: tener leyes de cabeza atractivas y rentables en el papel, pero enfrentarse a recuperaciones metalúrgicas pobres en la realidad, a menudo por debajo del 80% o incluso del 50% mediante cianuración convencional.
Si su operación enfrenta este escenario, no se trata necesariamente de un error operativo en la planta de lixiviación. Es muy probable que esté lidiando con una condición mineralógica compleja conocida como Oro Refractario.
La refractariedad no define un tipo diferente de elemento químico, sino una condición donde la partícula de oro no está «disponible» para entrar en contacto con el cianuro. En la experiencia de CM Alborada, diagnosticamos dos causas principales que requieren estrategias totalmente distintas:
1. Encapsulamiento Físico (Physical Locking)
En este escenario, el oro se encuentra en partículas microscópicas o submicroscópicas (a veces de tamaño nanométrico) que están totalmente ocluidas dentro de una matriz mineral impermeable, típicamente sulfuros como la pirita (FeS2) o la arsenopirita (FeAsS).
El problema: Aunque muela el mineral a la granulometría estándar de planta, el cianuro nunca toca el oro. Es como intentar disolver una moneda que está dentro de una bola de vidrio sellada.
2. Efecto "Preg-Robbing" (Robo de Preñada)
Este es un desafío químico. El mineral contiene materia carbonácea natural (carbón orgánico) que tiene una afinidad por el oro similar a la del carbón activado que usamos en el proceso.
El problema: El oro sí se disuelve, pero inmediatamente es re-adsorbido por el carbón natural del propio mineral antes de que pueda llegar a su circuito de recuperación (ADR). Básicamente, el mineral "roba" su propio oro.
«En el tratamiento de depósitos complejos, la ‘fuerza bruta’ — agregar más cianuro o tiempo de residencia — es inútil y costosa. La rentabilidad del proyecto depende casi exclusivamente de un diagnóstico mineralógico temprano (QEMSCAN, microscopía óptica) que determine si la refractariedad es física o química. Sin este paso, cualquier inversión en expansión de planta es una apuesta a ciegas.«
1. Tostación (Roasting):
Es el método clásico y uno de los más efectivos para minerales "doblemente refractarios" (con sulfuros y carbón). Utiliza altas temperaturas (600-700°C) para oxidar los sulfuros y quemar el carbón orgánico. Aunque su recuperación es alta, requiere una gestión ambiental estricta de los gases (SO2) y arsénico.
2. Oxidación a Presión (POX / Autoclave):
Considerada la solución definitiva para sulfuros refractarios de alta ley. El mineral se somete a alta temperatura y presión de oxígeno dentro de una autoclave, descomponiendo totalmente la matriz de sulfuro y liberando el oro para la cianuración. Es una tecnología de alto CAPEX pero de máxima eficiencia.
3. Bio-oxidación:
Una alternativa biotecnológica que utiliza bacterias específicas para "comer" (oxidar) la matriz de sulfuro. Es una opción robusta con menor inversión inicial (CAPEX) que las autoclaves, ideal para proyectos de tonelaje medio, aunque requiere tiempos de residencia más largos.
4. Molienda Ultrafina (UFG):
Para casos donde la refractariedad es puramente física (encapsulamiento) y no química, la solución puede ser mecánica. Moler el concentrado a tamaños de micrones (p.ej., proceso IsaMill) puede ser suficiente para exponer la superficie del oro al cianuro sin necesidad de oxidación química.
El oro refractario no es el fin de un proyecto minero; es un desafío de ingeniería que tiene solución. En CM Alborada, no vendemos una tecnología en particular. Realizamos las pruebas de diagnóstico metalúrgico imparciales para definir cuál de estas rutas maximiza el Valor Presente Neto (VPN) de su mina, equilibrando la recuperación con los costos operativos.